Cómo aceptar el error como aprendizaje de una vez por todas

Cómo aceptar el error como aprendizaje de una vez por todas

Cuando nos ponemos a realizar una actividad nueva, Bill Lucas propone equilibrar el desafío que nos supone lo nuevo con la amenaza, el miedo que nos da. Hace referencia así al primero de los tres cerebros que tenemos los humanos: el reptiliano, que se forma primero y que regula la supervivencia básica en sólo dos “movimientos”, atacar o salir corriendo. Encima de el cerebro reptiliano se forma el cerebro mamaliano o mamífero, que regula el sistema límbico, y finalmente el neocortex o cerebro racional y de aprendizaje.

El cerebro reptiliano, cada vez que recibimos una información nueva, lo considera una amenaza y tiene que decidir si huir o enfrentarse a él y luchar. Ante cualquier actividad, el estado ideal sería una combinación de curiosidad, relajación y alerta. Al mismo tiempo, tu cerebro necesita el desafío y la estimulación.

El desafío hace que las neuronas se conecten y las alienta a que crezcan más brazos hasta cada resquicio del problema se ha explorado. Necesitas los desafíos, pero no en cantidad. Volviendo a la motivación, es fundamental que lo que te plantees sea a la vez desafiante y alcanzable. Si el reto es demasiado estresante, se corta la comunicación entre el cerebro reptiliano y las áreas más complejas de tu cerebro.

Bill Lucas define en la siguiente tabla el impacto de los desafíos y el estrés en tu motivación, dependiendo del tipo de actividades que realices.

 

Riesgo de

amenaza alta

Riesgo de

amenaza baja

Desafío o reto alto, difícil

Te sientes controlado y obligado

Te atrae

Desafío o reto bajo, fácil.

Te sientes controlado y desmotivado

Te aburres

 

Lo ideal entonces es involucrarte en actividades que se realicen en un entorno con una amenaza baja y que requieran un desafío superior, porque así también se puede conseguir mucha información del progreso que realices. La realidad es que todos podemos aprender en cualquiera de los cuadrantes, pero a un cierto coste que no tiene por qué interesarte. Ese precio y el pagarlo va a depender de que lo que quieras conseguir sea algo realmente tuyo o venga impuesto de fuera y tu entorno.

El tipo de desafío al que te enfrentes siempre va a ser proporcional a lo capacitado que estés para hacerlo. Así surge una nueva tabla que nos va a dar más interpretaciones sobre cómo lidiar con nuestras actividades y nuestros errores.

 

Muy capacitado para hacer lo que se quiere

Talento / Habilidad / Destreza Alta

Poco capacitado para hacer lo que se quiere

Talento / Habilidad / Destreza Baja

Desafío o reto alto, difícil

Te estimula

Te da ansiedad y te sientes ansioso

Desafío o reto bajo, fácil.

Te aburres

Te sientes seguro y desmotivado

 

Comparando estas dos tablas podemos descubrir fácilmente qué es lo que te está desmotivando o por qué una actividad “no va” contigo.

Para que el aprendizaje, o ese llegar a “saber” que perseguimos, sea más provechoso, lo mejor son actividades que nos hagan arriesgarnos y que impliquen un alto riesgo. Estamos muy capacitados para realizar esas actividades, porque ya tenemos esa experiencia, por ejemplo, y somos bueno haciéndolas usando el castellano. Al mismo tiempo, para eliminar la ansiedad de equivocarnos y de fallar, la actividad no tiene que suponer una gran amenaza sino tener un riesgo bajo, es decir, no pasa nada del otro mundo si se falla. Porque sabemos desde el principio que el reto que se proponía era difícil, por ejemplo.

De ahí que tengamos que aprender a Tolerar Nuestros Errores, algo que he llamado TOL-ERRAR. Fallamos por muchas razones, pero básicamente, y aunque parezca una perogrullada, porque no estamos haciendo lo que deberíamos. En lo que nos apasiona no nos importa fallar, y si así es, nos recuperamos enseguida de la frustración causada por la derrota. De modo que ¿por qué no podemos conseguir lo mismo aprendiendo?

Comparando los cuadrantes, la respuesta es obvia: para que cometer errores sea estimulante, debemos realizar actividades que entren dentro de esa mezcla de cuadrantes: partiendo de aquello en lo que estemos perfectamente entrenados y capacitados, debemos plantearnos cosas difíciles que supongan el menor riesgo posible.

Y de la misma forma que podemos saber qué hacer para no frustrarnos, lo interesante para TOL-ERRAR seria equivocarnos conscientemente durante un tiempo. No hacer nada más que eso durante unos días. Creo que si nos proponemos, en inglés hablado o escrito, cometer errores a propósito, cometeremos menos de los que haríamos de manera inconsciente. Es algo difícil porque supone que tienes que pensar antes en la forma correcta de decirlo o escribirlo y luego hacerlo mal a propósito.

Para demostrar lo difícil que pensar en los errores antes de cometerlos y aceptarlos sin una pataleta, te propongo el siguiente “reto”:

Empieza a hablar en inglés con tu compañero, o escribe una carta o email. Debes cometer errores, gramatical y fonéticamente y a consciencia, pero no pueden ser evidentes para el otro, de tal modo que tu discurso o carta parezca natural. Y tu compañero tiene que descubrirlos. Todos. Si te equivocas a propósito y tu compañero no descubre el error, debes apuntarlo. Después de un tiempo determinado, el que tenga más errores, descubiertos por uno o bien disimulados por otro, es el ganador… hasta que vuelvas a jugar. Y cuantas más veces hagas este juego de manera consciente, más rápido absorberás la información correcta sin equivocaciones que valgan.

 

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